3.2) Tratamiento de protección para suelos de barro en interiores
Nuestros tratamientos de protección para suelos de barro reducen drásticamente la porosidad de la baldosa de terracota, hidrata el suelo (dejando con ello un tacto suave esencial para facilitar el mantenimiento en pavimentos de barro muy rugosos), evitan la aparición de salitres (eflorescencias salinas), humedades y disminuye el riesgo de manchas domésticas. A su vez, permiten transpirar a los suelos de barro, mantener y/o cambiar su tonalidad natural e incluso intensificarla con un efecto mojado.
Hemos de reseñar que los tratamientos de protección impiden la aparición de salitres y verdines salvo en el caso de existencia continuada de humedades como solado con deficiencias para la evacuación de agua (que provocan encharcamientos de manera continua), infiltraciones de agua en el terreno o en el hormigón de la cimentación, roturas de tuberías e inundaciones por accidentes climatológicos .En estos casos, el tratamiento minimiza la aparición de este tipo de manchas pero solo la erradicación del origen de las humedades consigue garantizar totalmente la no aparición de sales eflorescibles.
1) Tratamientos de protección para suelos de barro en interiores
Hemos comentado anteriormente que en la fase de limpieza es muy importante conocer si el suelo de barro es un pavimento de nueva colocación, ya usado o ha sido tratado anteriormente. En esta fase de protección asimismo es fundamental diferenciar entre suelos de exterior y suelos de interior.
En los suelos de barro en interior los tratamientos de protección se completan con un proceso de ennoblecimiento o acabado que proporciona mayor protección contra las manchas domésticas, facilita la limpieza, protege del desgaste y realza aún más la tonalidad natural de las piezas de barro.
2). Procedimiento de protección de suelos de barro y pavimentos rústicos de piedra
Es fundamental, antes de empezar esta fase, comprobar que el suelo reúne las condiciones de secado para realizar el tratamiento de protección con éxito. Normalmente, el secado en interiores tarda más que en exterior por lo que las zonas con poca ventilación emplearán más tiempo en ello.
Posteriormente, con el suelo bien barrido y seco aplicamos con brocha ancha (de unos 20 cm aproximadamente) y de manera uniforme los productos específicos para interior. De esta manera, el producto quedará igualmente repartido y sin charcos sobre las baldosas de barro y juntas. La proporción de producto aplicado en cada brochazo incidirá directamente en la intensidad de brillo y del efecto mojado de la solería de terracota.
Por último, hay que dejar que vuelva a secarse completamente entre 4 y 24 horas en una habitación con buena ventilación, que puede extenderse en habitaciones más húmedas. Un profesional puede acortar el mencionado periodo testeando el pavimento y si considera que las condiciones climáticas son muy favorables (tiempo veraniego muy caluroso por ejemplo). Es imprescindible el empleo de este tiempo mínimo (aunque parezca que el suelo este seco antes) y no pisarlo durante el mismo.
3). Características de los productos utilizados en la fase de protección de suelos de barro en interiores
Los productos a utilizar en interiores están basados en una emulsión compleja de ceras parcialmente modificadas que son aplicados manualmente sin diluir que reducen drásticamente la porosidad permitiendo una transpiración necesaria en este tipo de pavimentos. Ademas:
- Penetran en profundidad y reducen drásticamente la porosidad de los suelos de barro.
- Hidratan los suelos de barro y les deja un tacto suave esencial para evitar la acumulación de suciedad, facilitando con ello la limpieza y el mantenimiento ordinario este tipo de pavimentos.
- Evitan la aparición de eflorescencias salinas.
- No amarillean ni ennegrecen el suelo de barro.
- Debe aplicarse por profesionales de manera uniforme, sin dejar charcos y en dosis adecuadas para cada tipo de suelo de barro completamente seco, ya un exceso del mismo puede producir zonas blanquecinas.
- No requieren ningún cuidado especial ya que no están clasificados como peligrosos según la normativa vigente.
























